Salir a la calle, encontrarte con amigos y hablar de la cosa cada vez está más visto, es cansino y fatigoso pero al final, casi siempre es inevitable hablar de ella. Pero bueno al menos de este modo, hablando, puedes constatar que no estás sólo, que hay muchos como tú que piensan lo que la gente normal piensa de la cosa, pero no son tantos los que piensan, creo, que el nivel de cachondeo macabro del que estamos siendo objetos por parte de los mass media comunes, llámense principalmente televisión y prensa escrita, esta alcanzando cotas tan chirriantes que realmente ya no se lo que debo hacer cuando me enfrento a algunos de estos mensajes. Normalmente me río cuando escucho hablar a algún ministro o ministra, pero hay ocasiones en las que dudo de si estoy soñando, en las que al final de la exposición de la noticia en cuestión me quedo esperando que salga Iturriaga y que suene la musiquita de "Inocente, inocente", porque tanta estupidez premeditada no puede ser verdad, así me quedo muchas veces, perplejo.
No estoy descubriendo nada, ni mucho menos, esto viene de lejos, pero en el último lustro la sátira del político, del periodista masivo se viene acentuando de manera tan alarmante que como os digo, me hacen pensar que lo hacen queriendo, que los que les escriben los discursitos o las noticias se tienen que estar partiendo la polla mientras redactan, pensando en lo pobrecitos que somos que no nos damos cuenta de nada. Ejemplos los hay a patadas, si tienes cuenta en Facebook o Twitter raro es el día que no te encuentras con el vídeo en cuestión en el que el pavo de turno te suelta la estupidez del año y se queda tan pancho. Ya os digo que hay mucho donde elegir, pero últimamente lo que me ha dejado más alucinado es el corte que os dejo aquí.
Un magnífico ejemplo del cachondeo que se traen los colegas, y ojo que no sólo los peperos van haciendo el ganso, que los amigos progre-socialistas en su última legislatura también iban bien servidos...que no me quiero acordar de los brotes verdes.
Como bien dice Bob, últimamente me está dando por pensar que esta gente se droga o se medica masivamente, sin contemplaciones, si no, hay cosas que no tienen explicación.
Lo que cada vez está más claro es que ya no les importa guardar las formas o camuflar el mensaje, ya no se molestan ni en eso los muy vagos. En un discurso de seis horas de Fidel es normal que te cuelen burradas, o en una rueda de prensa del ministro de economía en la que comienza a hablar con tecnicismos, es lógico que se pierda uno si no domina la materia, pero que ya estos notas ni disimulen, que se rían de tí con sarna es para empezar a asustarse, y es que ver el telediario, da igual el canal, es para acojonarse, no por lo que dicen, que ya estamos acostumbrados a ello sino por cómo lo dicen, eso es lo que a mí me viene dando yuyu ultimamente. Escuchar ese discurso vacío que proponen telediarios y políticos es cada vez más tenebroso, esas contradicciones, esas estupideces...el tener que leer un folio para decir cuatro frases y encima equivocarse...son muchas cosas que ya no son normales ni dentro de la "normalidad" a la que nos tienen acostumbrados.
Luego ves la idiotización masiva en la que está sumida esta sociedad, con cada vez menos vías de escape y te empiezan a cuadrar las cosas. Es evidente que a ellos les interesa que cada vez seamos más anormales, pero puede que no hayan reparado en que todo lo malo se pega.
La Nueva Jerga
Lo que me da la gana
jueves, 24 de mayo de 2012
Cachondeo que da miedo.
Etiquetas:
15 M,
actualidad,
España,
reflexiones,
Tele
| Reacciones: |
domingo, 6 de mayo de 2012
Liderazgo y paciencia
Había que ir al partido, varias razones de peso me llamaban a la última fila del gol sur de Nervión: momento de demostrar que lo que ha pasado estas últimas semanas, meses, no es para tanto, al menos para alguien que tenga más de diez años, que es el tiempo que lleva cosechando éxitos el Sevilla, día de despedir al inigualable Kanoute y partido que servía para decirle adiós a mi campo de Nervión, al menos hasta que no puteen a la gente que va a los campos, así que el hasta luego se torna largo.
Pero bueno yo quería escribir sobre la "crisis sevillista", esa que para mí no es más que un par de malas temporadas, un par, después de una década, y pensándolo bien no está nada mal la verdad. El dramatismo, para mí, es un descenso, lo demás es mala planificación, perdonable, totalmente perdonable, sobre todo teniendo en cuenta lo que nos dio la gente con la que tenemos que ser pacientes, y yo, creo, soy una persona paciente, puede que a veces hasta demasiado.
Pero el "caos" no es nuevo en el club, se llevan haciendo mal las cosas desde hace por lo menos dos años, quizás más, pero que el balón haya seguido entrando y otorgándonos efímeras plazas de Champions y Europa League parece ser que ha ocultado las carencias que cualquiera con un poquito de visión ya ha debido ir viendo estas últimas temporadas. Lo principal, bajo mi punto de vista es el vestuario, algo raro se cuece ahí abajo cuando han pasado seis entrenadores en las últimas tres campañas y ninguno ha sacado partido a la plantilla, y seguro que todos los técnicos que hemos tenido no son tan malos como pueda haberle parecido a mucha gente. Mi humilde opinión es que lo que falla es el liderazgo dentro de la plantilla, un núcleo duro, férreo, consistente y comprometido con el club. Cuatro, cinco, seis hombres que tiren del carro y que le peguen dos collejas al primero que se ponga tonto, al primero que no tenga ganas de morder, de comerse al contrario, eso, ese carisma le falta al equipo.
Es el ya famoso relevo generacional el que ha hecho tambalearse al proyecto. Todos recordamos al Sevilla de los títulos donde los Palop, Javi Navarro, David, Maresca, Kanoute o Martí hacían y deshacían en el vestuario, ellos marcaban las pautas, las actitudes. Pero ya no están, sólo Palop y Kanoute siguieron con nosotros pero ya sin ese peso específico dentro del campo, un peso que otros debieron y deben llevarse a los hombros. Pero ¿quiénes son eso futbolistas con el suficiente carisma para pegar collejas y no parecer un matón de barrio?. Se decía que Puerta era el futuro capitán del Sevilla, que había cogido galones en el poco tiempo que estuvo en la élite y que era un peón cercano al núcleo del que os he hablado antes. Tragedias aparte, me pongo a mirar a los jugadores con más tiempo en la plantilla y hay poco donde elegir: Jesús Navas es el más veterano y se dedica a expresarse en el verde, y con eso ya sobra, Negredo va y viene y no parece irle demasiado bien la responsabilidad, Fazio tiene en la personalidad y el carisma su talón de Aquiles, Navarro es Navarro, Javi Varas parece no terminar de encontrar su sitio...
La verdad que encontrar este grupo de jugadores es muy complicado, es difícil fichar personalidad pero puede hacerse. Muchos de estos jugadores citados deben dar un paso al frente y servir de ejemplo a una generación canterana que es capaz por naturaleza de asumir esos galones, pero que necesitan de tiempo para curtirse un poco más. Los Campaña, Cala, Luna, Luis Alberto son los elegidos, según veo yo, para liderar un nuevo proyecto, han jugado juntos muchos años y son muy válidos, son nuestros y saben de qué va el asunto, pero de aquí a un par de años deberían tener un protagonismo central en las alineaciones, sólo así un futbolista es capaz de sentirse importante y de dar ese paso al frente dentro del vestuario. Pero lo de la cantera es otra, se sigue haciendo muy bien todo, pero cuando llega el momento de dar el salto algo falla, y la calidad no es, eso es evidente. Otro punto muy importante que ha de mirar la dirección deportiva, el trato al canterano con visos a esteblecerse en el primer equipo.
En fin, se avecinan meses de movimiento acelerado en el club y yo creo que hay que ser valientes en la gestión de la plantilla, mucho más que en el banquillo. Ahora mismo el equipo requiere compromiso, y si se tiene que perder en calidad para ganar en implicación que así sea, sólo a partir de ahí se consiguen los éxitos, pero para ello hay que ser pacientes y en fútbol esa palabra casi que no existe.
Por desgracia.
Pero bueno yo quería escribir sobre la "crisis sevillista", esa que para mí no es más que un par de malas temporadas, un par, después de una década, y pensándolo bien no está nada mal la verdad. El dramatismo, para mí, es un descenso, lo demás es mala planificación, perdonable, totalmente perdonable, sobre todo teniendo en cuenta lo que nos dio la gente con la que tenemos que ser pacientes, y yo, creo, soy una persona paciente, puede que a veces hasta demasiado.
Pero el "caos" no es nuevo en el club, se llevan haciendo mal las cosas desde hace por lo menos dos años, quizás más, pero que el balón haya seguido entrando y otorgándonos efímeras plazas de Champions y Europa League parece ser que ha ocultado las carencias que cualquiera con un poquito de visión ya ha debido ir viendo estas últimas temporadas. Lo principal, bajo mi punto de vista es el vestuario, algo raro se cuece ahí abajo cuando han pasado seis entrenadores en las últimas tres campañas y ninguno ha sacado partido a la plantilla, y seguro que todos los técnicos que hemos tenido no son tan malos como pueda haberle parecido a mucha gente. Mi humilde opinión es que lo que falla es el liderazgo dentro de la plantilla, un núcleo duro, férreo, consistente y comprometido con el club. Cuatro, cinco, seis hombres que tiren del carro y que le peguen dos collejas al primero que se ponga tonto, al primero que no tenga ganas de morder, de comerse al contrario, eso, ese carisma le falta al equipo.
Es el ya famoso relevo generacional el que ha hecho tambalearse al proyecto. Todos recordamos al Sevilla de los títulos donde los Palop, Javi Navarro, David, Maresca, Kanoute o Martí hacían y deshacían en el vestuario, ellos marcaban las pautas, las actitudes. Pero ya no están, sólo Palop y Kanoute siguieron con nosotros pero ya sin ese peso específico dentro del campo, un peso que otros debieron y deben llevarse a los hombros. Pero ¿quiénes son eso futbolistas con el suficiente carisma para pegar collejas y no parecer un matón de barrio?. Se decía que Puerta era el futuro capitán del Sevilla, que había cogido galones en el poco tiempo que estuvo en la élite y que era un peón cercano al núcleo del que os he hablado antes. Tragedias aparte, me pongo a mirar a los jugadores con más tiempo en la plantilla y hay poco donde elegir: Jesús Navas es el más veterano y se dedica a expresarse en el verde, y con eso ya sobra, Negredo va y viene y no parece irle demasiado bien la responsabilidad, Fazio tiene en la personalidad y el carisma su talón de Aquiles, Navarro es Navarro, Javi Varas parece no terminar de encontrar su sitio...
La verdad que encontrar este grupo de jugadores es muy complicado, es difícil fichar personalidad pero puede hacerse. Muchos de estos jugadores citados deben dar un paso al frente y servir de ejemplo a una generación canterana que es capaz por naturaleza de asumir esos galones, pero que necesitan de tiempo para curtirse un poco más. Los Campaña, Cala, Luna, Luis Alberto son los elegidos, según veo yo, para liderar un nuevo proyecto, han jugado juntos muchos años y son muy válidos, son nuestros y saben de qué va el asunto, pero de aquí a un par de años deberían tener un protagonismo central en las alineaciones, sólo así un futbolista es capaz de sentirse importante y de dar ese paso al frente dentro del vestuario. Pero lo de la cantera es otra, se sigue haciendo muy bien todo, pero cuando llega el momento de dar el salto algo falla, y la calidad no es, eso es evidente. Otro punto muy importante que ha de mirar la dirección deportiva, el trato al canterano con visos a esteblecerse en el primer equipo.
En fin, se avecinan meses de movimiento acelerado en el club y yo creo que hay que ser valientes en la gestión de la plantilla, mucho más que en el banquillo. Ahora mismo el equipo requiere compromiso, y si se tiene que perder en calidad para ganar en implicación que así sea, sólo a partir de ahí se consiguen los éxitos, pero para ello hay que ser pacientes y en fútbol esa palabra casi que no existe.
Por desgracia.
sábado, 28 de abril de 2012
La Expo.
Recuerdo pocos de los muchos pabellones que visité, tenía diez años pero sé que lo pasé muy bien aquellos meses de Expo. Me iba con mis hermanos y pasábamos allí la tarde viendo cosas futuristas, no estaba nada mal la verdad. El pabellón de Australia era una selva, el de Japón era precioso pero no se cómo describirlo, el de España era un cubo del que sólo recuerdo que había obras de arte, de los africanos solo intuyo collares y percusión...en fin, flashes que me vienen, todos agradables por cierto. Esa gorra con los pins o ese pasaporte con los sellos de cada pabellón, ese espectáculo del lago...palabras mayores. Y nos sentíamos modernos en toda aquella parafernalia, la plaza Sony, las tiendas de souvenirs, las pantallas táctiles para dibujar en los ordenadores (ni Sillicon Valey ni pollas, la tecnología punta estaba en Sevilla jeje) que había por allí, ese microclima magnífico que yo pensaba disfrutar hasta el día de mi muerte por las calles de Sevilla...
Pero resulta que lo importanta de todo aquello, una vez dentro del recinto, no eran los artilugios que había por allí, ni los espectáculos ni los ordenadores, lo importante eran los pabellones, pero como os dije antes, no los recuerdo muy bien, y por norma general me gustaban más por fuera que por dentro. Prefería más pasear por allí, ver a la gente, comerme un bocadillo de chope bajo el microclima, ver a las hordas de guiris semiachicharrados, refrescarme con el abanico Sony, comprarme un pin en los souvenirs y poco más, tampoco necesitaba mucho más un niño de diez años que no tenía la play en su casa, así que por norma general me lo pasaba bastante bien con mis amigos, hermanos o padres. Y la verdad es que había bastantes cosas con las que entretenerse allí dentro aunque la mayoría no hayan terminado de asentarse en el siglo XXI en contra de lo que pensaba entonces: todavía en ningún cine las butacas se mueven al compás de las imágenes, el 3d de la Expo ya igualaba al actual, los abanicos siguen ganandole por goleada a los microclimas (esto me dolió), Michael Jackson nunca llegó a dar un concierto en la Plaza Sony y definitivamente no había espectáculos de luces y sonido en cada fuente pública de la ciudad. Aunque pensándolo bien hubo cambios de peso en Sevilla, iguales o más importantes de lo que yo en esa época era capaz de ver o contemplar. Y es que en esos años nació la primera Sevilla que la gente de mi generación puede recordar.
Hoy día sería impensable una ciudad sin ronda de circunvalación, sin el Alamillo y su parque, sin la barqueta, sin los atascos del "Paquito", sin el estadio Olímpico...uy perdón que me lío con los años, que eso no sabemos que hace ahí todavía. Bromas aparte es verdad que se le dio un aire nuevo a la ciudad que por lo visto ya le venía haciendo falta, sobre todo en lo referente a accesos y comunicación. Pero como en todo en la vida hay partes malas, me he estado informando, buscando por la web y parece ser que los socialistas pillaron cacho de mala manera con los impuestos de los ciudadanos, algunos, dicen, todavía viven olgadamente gracias a Curro, las subvenciones y compañía pero bueno, creo que pasados veinte años me sorprende menos que ver cómo el pabellón de la Comunidad europea se convirtió hasta hace semanas escasas en un chabolo de yonquetas. Porque lo más difícil de digerir en estos eventos es la herencia del terreno y por aquí yo no lo veo muy claro. Después de años de abandono se comenzó a repoblar la Cartuja hasta llegar al día de hoy donde se ha convertido en el parque tecnológico más grande de Europa (según vi en Canal Sur donde lo ponían todo por las nubes, que si venían de EEUU a estudiar la zona, que si era un distrito pionero en Europa en cuanto a investigación, que si los mejores científicos del país tarde o temprano pasaban por allí...y yo flipando en colores, aunque lo mismo el reportaje lo mandaron a hacer los mismos que se llenaron los bolsillos).
Pero a mi, hoy, no me gusta ir a la Cartuja, no se por qué, es cierto que ya hay más vida por allí y que todo está más transitable pero la verdad es que me desconcierta tanto edificio feo, tanta avenida desoladora, tanto cemento, tanta zona abandonada. Pero bueno tampoco quiero ponerme en plan negativo aunque me hubiera gustado más la idea que me dio un amigo con respecto a aquellos terrenos: haber convertido la Cartuja en el distrito universitario de la ciudad, lugar común de todas las facultades, donde crear un ambiente colegial uniforme, donde compartir experiencias, donde estudiar al lado del centro de la ciudad con terrenos de sobra para instalaciones deportivas o residencias. Todos los estudiantes juntitos después de haberle dado a aquello un lavado de cara claro, donde haya más arbolitos porque vaya telita la jungla de asfalto que nos ha quedado ahí...Hubiera molado pero claro, mola más crear un laboratorio en las antiguas casuchas de souvenirs de la Expo, llenarse la boca con que somos tecnológicos y no invertit en I+D dejando que miles de buenos científicos se tengan que buscar las papas en el extranjero...
En fin amigos, la idea era escribir un post nostálgico de la Expo por su veinte aniversario y esto es lo que me ha salido, esbozos de lo que fue, de lo que supuso y de lo que pudo ser. Siempre bajo mi chapucera perspectiva claro.
Pero resulta que lo importanta de todo aquello, una vez dentro del recinto, no eran los artilugios que había por allí, ni los espectáculos ni los ordenadores, lo importante eran los pabellones, pero como os dije antes, no los recuerdo muy bien, y por norma general me gustaban más por fuera que por dentro. Prefería más pasear por allí, ver a la gente, comerme un bocadillo de chope bajo el microclima, ver a las hordas de guiris semiachicharrados, refrescarme con el abanico Sony, comprarme un pin en los souvenirs y poco más, tampoco necesitaba mucho más un niño de diez años que no tenía la play en su casa, así que por norma general me lo pasaba bastante bien con mis amigos, hermanos o padres. Y la verdad es que había bastantes cosas con las que entretenerse allí dentro aunque la mayoría no hayan terminado de asentarse en el siglo XXI en contra de lo que pensaba entonces: todavía en ningún cine las butacas se mueven al compás de las imágenes, el 3d de la Expo ya igualaba al actual, los abanicos siguen ganandole por goleada a los microclimas (esto me dolió), Michael Jackson nunca llegó a dar un concierto en la Plaza Sony y definitivamente no había espectáculos de luces y sonido en cada fuente pública de la ciudad. Aunque pensándolo bien hubo cambios de peso en Sevilla, iguales o más importantes de lo que yo en esa época era capaz de ver o contemplar. Y es que en esos años nació la primera Sevilla que la gente de mi generación puede recordar.
Hoy día sería impensable una ciudad sin ronda de circunvalación, sin el Alamillo y su parque, sin la barqueta, sin los atascos del "Paquito", sin el estadio Olímpico...uy perdón que me lío con los años, que eso no sabemos que hace ahí todavía. Bromas aparte es verdad que se le dio un aire nuevo a la ciudad que por lo visto ya le venía haciendo falta, sobre todo en lo referente a accesos y comunicación. Pero como en todo en la vida hay partes malas, me he estado informando, buscando por la web y parece ser que los socialistas pillaron cacho de mala manera con los impuestos de los ciudadanos, algunos, dicen, todavía viven olgadamente gracias a Curro, las subvenciones y compañía pero bueno, creo que pasados veinte años me sorprende menos que ver cómo el pabellón de la Comunidad europea se convirtió hasta hace semanas escasas en un chabolo de yonquetas. Porque lo más difícil de digerir en estos eventos es la herencia del terreno y por aquí yo no lo veo muy claro. Después de años de abandono se comenzó a repoblar la Cartuja hasta llegar al día de hoy donde se ha convertido en el parque tecnológico más grande de Europa (según vi en Canal Sur donde lo ponían todo por las nubes, que si venían de EEUU a estudiar la zona, que si era un distrito pionero en Europa en cuanto a investigación, que si los mejores científicos del país tarde o temprano pasaban por allí...y yo flipando en colores, aunque lo mismo el reportaje lo mandaron a hacer los mismos que se llenaron los bolsillos).
Pero a mi, hoy, no me gusta ir a la Cartuja, no se por qué, es cierto que ya hay más vida por allí y que todo está más transitable pero la verdad es que me desconcierta tanto edificio feo, tanta avenida desoladora, tanto cemento, tanta zona abandonada. Pero bueno tampoco quiero ponerme en plan negativo aunque me hubiera gustado más la idea que me dio un amigo con respecto a aquellos terrenos: haber convertido la Cartuja en el distrito universitario de la ciudad, lugar común de todas las facultades, donde crear un ambiente colegial uniforme, donde compartir experiencias, donde estudiar al lado del centro de la ciudad con terrenos de sobra para instalaciones deportivas o residencias. Todos los estudiantes juntitos después de haberle dado a aquello un lavado de cara claro, donde haya más arbolitos porque vaya telita la jungla de asfalto que nos ha quedado ahí...Hubiera molado pero claro, mola más crear un laboratorio en las antiguas casuchas de souvenirs de la Expo, llenarse la boca con que somos tecnológicos y no invertit en I+D dejando que miles de buenos científicos se tengan que buscar las papas en el extranjero...
En fin amigos, la idea era escribir un post nostálgico de la Expo por su veinte aniversario y esto es lo que me ha salido, esbozos de lo que fue, de lo que supuso y de lo que pudo ser. Siempre bajo mi chapucera perspectiva claro.
Etiquetas:
20 aniversario,
Cartuja,
Expo 92,
Sevilla
| Reacciones: |
lunes, 23 de abril de 2012
Un gigante invisible
Soy un gigante invisible que vive en la tierra y no se contestar a ninguna de las preguntas que me hago: ¿qué hago aquí si no hay nadie como yo? y principalmente, ¿por qué soy un gigante invisible?. Llevo años preguntándome lo mismo, ya he perdido la cuenta de la edad que tengo, además siempre me recuerdo igual, feo y grande, nunca fui bebé ni niño, nunca nadie me vió. Y así llevo muchísimo tiempo, me siento sólo y por norma general suelo aburrirme todo el día porque a decir verdad no tengo ninguna necesidad vital: no necesito comer ni respirar, no tengo que asearme ni que preocuparme por el trabajo, no tengo que peinarme por las mañanas ni que lavarme la cara y no hay nada que despierte una ligera sensación de vida en mi corazón. Así que vago por las calles mirándo las caras de los seres que me rodean, son los humanos criaturas tibias a mi parecer, aunque pensándolo bien, a mí todo me parece destemplado, inocuo. Para que me entandáis los humanos, mi vida, según he podido deducir observándoos, es como cuando coméis estando constipados, esa es la sensación que yo tengo cada segundo, porque esa es otra, no descanso nunca porque no se dormirme. Ya se que es extraño pero no os miento.
Me dedico a caminar y a veros, pero a mi nadie puede sentirme, paso por vuestro lado a diario y ninguno de vosotros nota nada, y ya estoy cansado de todo, lo malo es que tampoco puedo acabar con esta pesadez de vida porque al parecer soy inmortal, me he tirado de las torres mas altas que puedas imaginar y nada, no hay manera. Pero el otro día un perro me miró, se percató de que yo estaba allí, incluso me rodeó oliéndome, yo me quedé petrificado viendo como el animal se alejaba mirando hacia atrás. No pude reaccionar y esa fue la primera sensación que tuve en mi vida de gigante invisible, la sorpresa. Al día siguiente volví al mismo lugar, el perro no tenía dueño y su aspecto no era favorecedor pero su gesto era noble e inteligente. Me senté en el suelo mientras lo veía venir, él se acercaba, evitando a los transeuntes que caminaban sin siquiera percatarse de él, volvió a olisquearme y se sentó a mi lado durante un rato que me pareció eterno. Aquel día descubrí lo que se sentía al estar cerca de alguien, la compañía. Se alejó como el día anterior y yo esperé allí sentado sin pensar en nada, total, no estaba ocupado. Pasó la noche larga y fría, y rompiendo el alba lo vi de nuevo, llegó corriendo esquivando a todos y a todo y esta vez al sentarse junto a mi me miró a los ojos con tanta ternura que algo se movió dentro de mí, fue la primera vez que sentí algo parecido a lo que ustedes llaman cariño, quizas amor o complicidad, aun no estoy seguro.
Pero como ya iréis imaginando un día no apareció, al otro tampoco y así pasaron tres semanas sin que yo pudiera volver a sentir sorpresa, cercanía o amor-cariño-complicidad. Y yo quería volver a saber lo que era aquello, incluso experimentar más sentimientos aunque luego llegué a la conclusión de que tener sentimientos atormenta más que ser un tibio de corazón, sobre todo cuando las sensaciones que un día fueron tuyas no vuelven a aparecer. Así que como podréis adivinar gracias a esta situación acumulé una nueva vivencia en mi rara e insensible vida, la angustia, pero esta no se iba. Me maldije pensando: "¿por qué se van las buenas sensaciones y las malas se quedan?". En esas estaba cuando el perro volvió a aprecer, aquí conseguí varias nuevas: ilusión, satisfacción y compasión, sobre todo compasión, mi amigo venía cojeando y sangrando por las orejas y el ocico. Esto me llevó a una pena tan profunda que casi no pude reaccionar cuando el animal se sentó maltrecho a mi lado, con la respiración entrecortada. Y la gente seguía sin prestarle atención.
Intente tocarlo y esta vez sentí tantas cosas a la vez que no puede describirlas, podía tocar cosas pero no me aportaban nada, era como si un humano intentaba acariciar el aire. Pero esta vez fue distinto, y el perro también reaccionó acurrucándose más a mi. Luego pensé: "espera un momento gigante estúpido, este perro también es invisible, soló tú puedes verlo, pero entonces, ¿cómo se ha echo daño?, si eso es imposible."
Cogí al animal en brazos e hice lo único que sabía hacer: caminar. Sentía cómo sufría con cada segundo, sentía como peleaba por cada bocanada de aire, sentía como su fuerza disminuía, sentía como se sentía más protegido conmigo, sentía sus ganas por seguir respirando pero también sentía que no podría conseguirlo.
- ¿Quién te ha hecho esto amigo?- le preguntaba una y otra vez, y poco a poco fui sintiendo odio, un odio tan severo que me hacía explotar a cada paso, hasta que de pronto el perro dejó de vivir, simplemente se fue y yo me quedé sentado en el suelo acariciándolo pensando cómo podína haberme ocurrido tantas cosas que no entendía.
Entonces levanté la vista, ya no había humanos por ningún sitio, ahora veía un montón de gente parecida a mí, que podían verme y que me hablaban, el perro había desaparecido y un gigantón más alto que yo se acercó y me dijo:
- Bienvenido al mundo de los sentimientos querido amigo, encantado, yo soy Gratitud.
-¿Gratitud?, perdona pero no entiendo nada, ¿qué es esto?, ¿que es el perro?, ¿qué soy yo?
- Es muy fácil amigo, hasta hace unos días tú eras como un recipiente vacío, un portador de sentimientos que intentaba encontrara algo con lo que llenarse y gracias al perro lo hemos conseguido, te hemos llenado, ya eres un sentimiento.
-¿Cómo? ¿que soy un sentimiento?
- Sí, todos empezamos así, vagamos por la tierra hasta que nos llega el momento de conocer lo que queremos sentir, cuando eso ocurre es momento de ponerse a trabajar.
- ¿Y qué sentimiento soy yo?
- ¿Cual te gustaría ser?
- No se, me gustó mucho cuando el animal se sentó a mi lado un rato, creo que me gustaría evitar que la gente se sienta sola.
- Ya lo suponía, pues nada, a trabajar, tienes mucho que hacer, tu trabajo será paliar la soledad del planeta, hay muchas formas de hacerlo, él te lo irá explicando.
Y de nuevo vio aparecer al perro correteando acercándose a él.
- Esto es muy raro Gratitud, pero gracias, me siento muy bien.
-Entonces ya has empezado a trabajar.
Y de nuevo me ví caminando con mi perro, había que paliar la soledad, y si yo lo había conseguido, no será muy difícil de que los humanos también lo hagan
Me dedico a caminar y a veros, pero a mi nadie puede sentirme, paso por vuestro lado a diario y ninguno de vosotros nota nada, y ya estoy cansado de todo, lo malo es que tampoco puedo acabar con esta pesadez de vida porque al parecer soy inmortal, me he tirado de las torres mas altas que puedas imaginar y nada, no hay manera. Pero el otro día un perro me miró, se percató de que yo estaba allí, incluso me rodeó oliéndome, yo me quedé petrificado viendo como el animal se alejaba mirando hacia atrás. No pude reaccionar y esa fue la primera sensación que tuve en mi vida de gigante invisible, la sorpresa. Al día siguiente volví al mismo lugar, el perro no tenía dueño y su aspecto no era favorecedor pero su gesto era noble e inteligente. Me senté en el suelo mientras lo veía venir, él se acercaba, evitando a los transeuntes que caminaban sin siquiera percatarse de él, volvió a olisquearme y se sentó a mi lado durante un rato que me pareció eterno. Aquel día descubrí lo que se sentía al estar cerca de alguien, la compañía. Se alejó como el día anterior y yo esperé allí sentado sin pensar en nada, total, no estaba ocupado. Pasó la noche larga y fría, y rompiendo el alba lo vi de nuevo, llegó corriendo esquivando a todos y a todo y esta vez al sentarse junto a mi me miró a los ojos con tanta ternura que algo se movió dentro de mí, fue la primera vez que sentí algo parecido a lo que ustedes llaman cariño, quizas amor o complicidad, aun no estoy seguro.
Pero como ya iréis imaginando un día no apareció, al otro tampoco y así pasaron tres semanas sin que yo pudiera volver a sentir sorpresa, cercanía o amor-cariño-complicidad. Y yo quería volver a saber lo que era aquello, incluso experimentar más sentimientos aunque luego llegué a la conclusión de que tener sentimientos atormenta más que ser un tibio de corazón, sobre todo cuando las sensaciones que un día fueron tuyas no vuelven a aparecer. Así que como podréis adivinar gracias a esta situación acumulé una nueva vivencia en mi rara e insensible vida, la angustia, pero esta no se iba. Me maldije pensando: "¿por qué se van las buenas sensaciones y las malas se quedan?". En esas estaba cuando el perro volvió a aprecer, aquí conseguí varias nuevas: ilusión, satisfacción y compasión, sobre todo compasión, mi amigo venía cojeando y sangrando por las orejas y el ocico. Esto me llevó a una pena tan profunda que casi no pude reaccionar cuando el animal se sentó maltrecho a mi lado, con la respiración entrecortada. Y la gente seguía sin prestarle atención.
Intente tocarlo y esta vez sentí tantas cosas a la vez que no puede describirlas, podía tocar cosas pero no me aportaban nada, era como si un humano intentaba acariciar el aire. Pero esta vez fue distinto, y el perro también reaccionó acurrucándose más a mi. Luego pensé: "espera un momento gigante estúpido, este perro también es invisible, soló tú puedes verlo, pero entonces, ¿cómo se ha echo daño?, si eso es imposible."
Cogí al animal en brazos e hice lo único que sabía hacer: caminar. Sentía cómo sufría con cada segundo, sentía como peleaba por cada bocanada de aire, sentía como su fuerza disminuía, sentía como se sentía más protegido conmigo, sentía sus ganas por seguir respirando pero también sentía que no podría conseguirlo.
- ¿Quién te ha hecho esto amigo?- le preguntaba una y otra vez, y poco a poco fui sintiendo odio, un odio tan severo que me hacía explotar a cada paso, hasta que de pronto el perro dejó de vivir, simplemente se fue y yo me quedé sentado en el suelo acariciándolo pensando cómo podína haberme ocurrido tantas cosas que no entendía.
Entonces levanté la vista, ya no había humanos por ningún sitio, ahora veía un montón de gente parecida a mí, que podían verme y que me hablaban, el perro había desaparecido y un gigantón más alto que yo se acercó y me dijo:
- Bienvenido al mundo de los sentimientos querido amigo, encantado, yo soy Gratitud.
-¿Gratitud?, perdona pero no entiendo nada, ¿qué es esto?, ¿que es el perro?, ¿qué soy yo?
- Es muy fácil amigo, hasta hace unos días tú eras como un recipiente vacío, un portador de sentimientos que intentaba encontrara algo con lo que llenarse y gracias al perro lo hemos conseguido, te hemos llenado, ya eres un sentimiento.
-¿Cómo? ¿que soy un sentimiento?
- Sí, todos empezamos así, vagamos por la tierra hasta que nos llega el momento de conocer lo que queremos sentir, cuando eso ocurre es momento de ponerse a trabajar.
- ¿Y qué sentimiento soy yo?
- ¿Cual te gustaría ser?
- No se, me gustó mucho cuando el animal se sentó a mi lado un rato, creo que me gustaría evitar que la gente se sienta sola.
- Ya lo suponía, pues nada, a trabajar, tienes mucho que hacer, tu trabajo será paliar la soledad del planeta, hay muchas formas de hacerlo, él te lo irá explicando.
Y de nuevo vio aparecer al perro correteando acercándose a él.
- Esto es muy raro Gratitud, pero gracias, me siento muy bien.
-Entonces ya has empezado a trabajar.
Y de nuevo me ví caminando con mi perro, había que paliar la soledad, y si yo lo había conseguido, no será muy difícil de que los humanos también lo hagan
Etiquetas:
Cuentos,
sentimientos
| Reacciones: |
viernes, 13 de abril de 2012
El bucle de la coca cola
No es para nada una reflexión original ni nueva la que os voy a relatar a continuación, seguro que cualquier persona con un mínimo sentido crítico hace ya varios años que se viene dando cuenta de la situación de la que os voy a hablar.
"1984" es un libro que parece estar permanentemente de moda, más en estos últimos tiempos. Si soléis leer columnas de opinión o editoriales seguro que os habéis topado con ciertas referencias a esta novela de George Orwell, que para los que no la hayáis leído (ya estáis tardando) decirles que se narra la historia de una sociedad futura donde se ha instalado un gobierno que lo tiene todo controlado (el famoso "gran hermano").

Se dedica a borrar y manipular las huellas del pasado, a bombardear a los ciudadanos con bucles de información obligatoria con fines de autoabastecimiento socio-político, a lanzar constantemente mensajes confusos y contradictorios, y a multitud de cosas para tener bien amarrada a la población, manipulada, falta de identidad y sin capacidad si quiere para revelarse internamente. Además, los ciudadanos de este mundo tienen por todos lados, incluso en su casa, una pantalla que los vigila y que regularmnete les va mandando mensajes repetitivos que están obligados a escuchar, multiplicando si cabe la capacidad de asedio moral por parte de los gobernantes.
Recuerdo una sensación de agobio permanente leyendo este libro, ese sentimiento de estar siempre observado, de creer que "están todos locos menos yo" te va asfixiando poco a poco hasta sentirte sobrepasado mientras lees, y ese el gran filón de este libro, el cómo te hace sentir, y cómo también, una vez acabada la lectura empiezas a darte cuenta de que no estamos tan lejos de lo que se narra en la novela, para nada.
Ya hace años que vienen dándose ciertos parecidos con la sociedad occidental: esa clase política cada vez más fría y aislada del pueblo, esa idiotez con la que se trata al ciudadano desde los mass media, ese adormecimiento de la población que poco a poco va resignándose a lo que nos dicen desde arriba. Y si te das cuenta, y abres un poco los sentidos seguro que en tu día a día te ves envuelto en situaciones tan manipuladas como surrealistas, y yo ayer viví una que me hizo acordarme de este libro y que me ha hecho escribir este post.
Estaba sentado en lo alto del Pizjuán comiéndome el bocata en el descanso, tengo los altavoces bastante cerca así que por norma general he de tragarme los desagradables anuncios que casi todo el público, casi sin darse cuenta está obligado a escuchar. Bueno pues estaba yo tan tranquilo ingiriendo un bocadillo cuando suena una voz monótona, casi robotizada, que venía a decir algo parecido a esto: "Vamos a comenzar a hacer fotos al público, si está usted bebiendo una coca cola, si tienes algún símbolo de coca cola en sus ropas y si tu vecino de localidad también está bebiendo coca cola estáis invitados a tomar otra coca cola gratis en los bares del estadio donde se sirve coca cola. Si todavía no estás bebiendo coca cola ahora es el momento de que vayas a por tu refresco de coca cola, y recuerda que si sales en la foto bebiendo coca cola, con algún logo de coca cola y si tu compañero también está bebiendo coca cola tendrás un premio garantizado por coca cola."
Lo gracioso es que el anuncio era un bucle, lo pusieron varias veces seguidas y yo me quedé con cara de agobio, la misma que a veces ponía mientras leía "1984". Y empecé a pensar que ya no nos separan tantas cosas de esa sociedad manipulada y repetitiva que se plasma en la novela, que esto sólo es el principio, que estamos condenados a que nos utilicen. Después caí: "mientras pueda pensar por mí mismo, estos cabrones no van a poder conmigo", hasta que me di cuenta de que en el libro, también existía el crimen de pensamiento, y que si no lo podían demostrar, ya se buscaban ellos la manera de probarlo y meterte un puro.
Y estas son las sensaciones que a uno le vienen de vez en cuando...
"1984" es un libro que parece estar permanentemente de moda, más en estos últimos tiempos. Si soléis leer columnas de opinión o editoriales seguro que os habéis topado con ciertas referencias a esta novela de George Orwell, que para los que no la hayáis leído (ya estáis tardando) decirles que se narra la historia de una sociedad futura donde se ha instalado un gobierno que lo tiene todo controlado (el famoso "gran hermano").

Se dedica a borrar y manipular las huellas del pasado, a bombardear a los ciudadanos con bucles de información obligatoria con fines de autoabastecimiento socio-político, a lanzar constantemente mensajes confusos y contradictorios, y a multitud de cosas para tener bien amarrada a la población, manipulada, falta de identidad y sin capacidad si quiere para revelarse internamente. Además, los ciudadanos de este mundo tienen por todos lados, incluso en su casa, una pantalla que los vigila y que regularmnete les va mandando mensajes repetitivos que están obligados a escuchar, multiplicando si cabe la capacidad de asedio moral por parte de los gobernantes.
Recuerdo una sensación de agobio permanente leyendo este libro, ese sentimiento de estar siempre observado, de creer que "están todos locos menos yo" te va asfixiando poco a poco hasta sentirte sobrepasado mientras lees, y ese el gran filón de este libro, el cómo te hace sentir, y cómo también, una vez acabada la lectura empiezas a darte cuenta de que no estamos tan lejos de lo que se narra en la novela, para nada.
Ya hace años que vienen dándose ciertos parecidos con la sociedad occidental: esa clase política cada vez más fría y aislada del pueblo, esa idiotez con la que se trata al ciudadano desde los mass media, ese adormecimiento de la población que poco a poco va resignándose a lo que nos dicen desde arriba. Y si te das cuenta, y abres un poco los sentidos seguro que en tu día a día te ves envuelto en situaciones tan manipuladas como surrealistas, y yo ayer viví una que me hizo acordarme de este libro y que me ha hecho escribir este post.
Estaba sentado en lo alto del Pizjuán comiéndome el bocata en el descanso, tengo los altavoces bastante cerca así que por norma general he de tragarme los desagradables anuncios que casi todo el público, casi sin darse cuenta está obligado a escuchar. Bueno pues estaba yo tan tranquilo ingiriendo un bocadillo cuando suena una voz monótona, casi robotizada, que venía a decir algo parecido a esto: "Vamos a comenzar a hacer fotos al público, si está usted bebiendo una coca cola, si tienes algún símbolo de coca cola en sus ropas y si tu vecino de localidad también está bebiendo coca cola estáis invitados a tomar otra coca cola gratis en los bares del estadio donde se sirve coca cola. Si todavía no estás bebiendo coca cola ahora es el momento de que vayas a por tu refresco de coca cola, y recuerda que si sales en la foto bebiendo coca cola, con algún logo de coca cola y si tu compañero también está bebiendo coca cola tendrás un premio garantizado por coca cola."
Lo gracioso es que el anuncio era un bucle, lo pusieron varias veces seguidas y yo me quedé con cara de agobio, la misma que a veces ponía mientras leía "1984". Y empecé a pensar que ya no nos separan tantas cosas de esa sociedad manipulada y repetitiva que se plasma en la novela, que esto sólo es el principio, que estamos condenados a que nos utilicen. Después caí: "mientras pueda pensar por mí mismo, estos cabrones no van a poder conmigo", hasta que me di cuenta de que en el libro, también existía el crimen de pensamiento, y que si no lo podían demostrar, ya se buscaban ellos la manera de probarlo y meterte un puro.
Y estas son las sensaciones que a uno le vienen de vez en cuando...
Etiquetas:
1984,
actualidad,
novela,
Orwell,
sensaciones
| Reacciones: |
martes, 27 de marzo de 2012
Historietas
Cómo mola ser mamífero, bueno en realidad cada especie tiene su punto, pero nosotros poseemos algo especial, puede que sea porque somos resistentes y parece que tengamos un sexto sentido para ir sobreviviendo a los cataclismos que el planeta sufre cada cierto tiempo, o puede que simplemente nos toque dominar La Tierra como en el pasado lo hicieran los dinosaurios.
Pero bueno a lo que voy, esta es la historieta de cómo un roedor común, una ratilla de campo para que nos entendamos, fue capaz de mantener la llama del "mamiferismo" durante uno de los leñazos naturales más famosos y destructivos, sí amigos, así fue cómo el meteorito que se cargó a los dinosaurios no pudo con nosotros (si ponéis La 2 habitualmente seguro que ya sabéis de qué va).
La ratilla Samanta era un mamífero feliz que vivía en el Cretácico, hace más o menos unos 65 millones de años. Sin muchos alardes iba sobreviviendo, pillando bichitos por aquí, roedores más pequeños por allí...en fin, un poco de todo, pero teniendo cuidado de no columpiarse porque los amigos dinosaurios pululaban por todas partes y al mínimo despiste Samanta podría acabar como tapita mañanera de un tricerators a la primera tontería. Pero no le iba mal la cosa, con sus típicas dificultades ella y sus crías iban tirando, tienen una madriguera acogedora y bien situada donde retozan y van haciendose cada vez un poquito más fuertes en el azaroso mundo que les ha tocado vivir, que no es poco.
Pero un día la ratilla Samanta nota un rumor extraño en el cielo y decide que esa mañana no sale a la superficie, presiente algo malo y no se equivoca. Pocas horas después un peñasco de nueve kilómetros de diámetro cae en las aguas de centroamérica, lo que viene luego es el infierno. Una onda expansiva de piedras y fuego bulle del océano y en un pis pas arrasa casi la totalidad del continente norteamericano, dejándolo prácticamente carbonizado en su superficie. Nuestra ratilla anda lejos de allí pero casi que da igual, a las pocas horas comienzan a producirse unos terremotos que duran semanas, movimientos que hoy, no somos capaces ni de imaginar. El impacto del meteorito provocó que la Tierra estuviera temblando a lo bestia durante semanas, abriéndose grietas gigantescas en el suelo y destrozando a toda cosa o bicho que anduviera por la superficie terrestre. La ratilla Samanta está acojonada la pobre, lleva veinte días en la madriguera con sus niñas, pero fue previsora, tenía provisiones para varios meses y su profunda madriguera parecía resistir aunque estaban atrapadas, los movimientos de tierra les habían sepultado mucho mas hondo y Samanta, se dedicaba a esperar a que parasen los temblores para buscar nuevas vías hacia el exterior. Un exterior donde no había tregua.
Después de varios día de lluvias de pedruscos ardiendo provocados por el material volcánico que subió a la atmósfera tras el impacto, se sucede otro fenómeno que seguro que te suena: tsunami. Mejor dicho, tsunamis. Los terremotos provocan oleadas de tsunamis en los océanos, y no con olas de veinte o treinta metros como nos ha pasado a nosotros no hace demasiado, sino de cien y doscientos metros. El agua se adentra profundamente en la tierra arrasando todo lo que encuentra a su paso, que en realidad era ya poca cosa, principalmente carbón. Porque a estas alturas todo el planeta esta consumido por incendios y destrucción. Finalmente y tras varios días, las aguas van retrocediendo dejando tras de sí los restos de un naufragio universal, y es entonces cuando los escasos supervivientes encuentran su momento.
La ratilla Samanta llega exhausta a la superficie, se le acabaron las provisiones y sus crías están a punto de morir de hambre pero ella encontró el camino, y lo que vio es el infierno para cualquier cosa que respirara, pero para ella allí hay condimento, hay millones de animales muertos por todas partes y es que tened en cuenta amigos que aproximadamente el 50% del género biológico desapareció en aquellos días, pero a nuestra amiga no le fue demasiado complicado conseguir alimento y sobrevivir sin apenas depredadores. Así que poco a poco la ratilla Samanta fue engordando de nuevo y sacando a las crías adelante casi tan tranquilamente.
Con el tiempo fueron abarcando más territorio y evolucionando hasta ramificarse en multitud de mamíferos diferentes, entre ellos nosotros, que seremos los que nos carguemos el planeta esta vez, no el meteorito, seguramente también acabemos con nosotros mismos y entonces, volverá a ser el momento de las ratillas Samantas de turno.
Pero bueno a lo que voy, esta es la historieta de cómo un roedor común, una ratilla de campo para que nos entendamos, fue capaz de mantener la llama del "mamiferismo" durante uno de los leñazos naturales más famosos y destructivos, sí amigos, así fue cómo el meteorito que se cargó a los dinosaurios no pudo con nosotros (si ponéis La 2 habitualmente seguro que ya sabéis de qué va).
La ratilla Samanta era un mamífero feliz que vivía en el Cretácico, hace más o menos unos 65 millones de años. Sin muchos alardes iba sobreviviendo, pillando bichitos por aquí, roedores más pequeños por allí...en fin, un poco de todo, pero teniendo cuidado de no columpiarse porque los amigos dinosaurios pululaban por todas partes y al mínimo despiste Samanta podría acabar como tapita mañanera de un tricerators a la primera tontería. Pero no le iba mal la cosa, con sus típicas dificultades ella y sus crías iban tirando, tienen una madriguera acogedora y bien situada donde retozan y van haciendose cada vez un poquito más fuertes en el azaroso mundo que les ha tocado vivir, que no es poco.
Pero un día la ratilla Samanta nota un rumor extraño en el cielo y decide que esa mañana no sale a la superficie, presiente algo malo y no se equivoca. Pocas horas después un peñasco de nueve kilómetros de diámetro cae en las aguas de centroamérica, lo que viene luego es el infierno. Una onda expansiva de piedras y fuego bulle del océano y en un pis pas arrasa casi la totalidad del continente norteamericano, dejándolo prácticamente carbonizado en su superficie. Nuestra ratilla anda lejos de allí pero casi que da igual, a las pocas horas comienzan a producirse unos terremotos que duran semanas, movimientos que hoy, no somos capaces ni de imaginar. El impacto del meteorito provocó que la Tierra estuviera temblando a lo bestia durante semanas, abriéndose grietas gigantescas en el suelo y destrozando a toda cosa o bicho que anduviera por la superficie terrestre. La ratilla Samanta está acojonada la pobre, lleva veinte días en la madriguera con sus niñas, pero fue previsora, tenía provisiones para varios meses y su profunda madriguera parecía resistir aunque estaban atrapadas, los movimientos de tierra les habían sepultado mucho mas hondo y Samanta, se dedicaba a esperar a que parasen los temblores para buscar nuevas vías hacia el exterior. Un exterior donde no había tregua.
Después de varios día de lluvias de pedruscos ardiendo provocados por el material volcánico que subió a la atmósfera tras el impacto, se sucede otro fenómeno que seguro que te suena: tsunami. Mejor dicho, tsunamis. Los terremotos provocan oleadas de tsunamis en los océanos, y no con olas de veinte o treinta metros como nos ha pasado a nosotros no hace demasiado, sino de cien y doscientos metros. El agua se adentra profundamente en la tierra arrasando todo lo que encuentra a su paso, que en realidad era ya poca cosa, principalmente carbón. Porque a estas alturas todo el planeta esta consumido por incendios y destrucción. Finalmente y tras varios días, las aguas van retrocediendo dejando tras de sí los restos de un naufragio universal, y es entonces cuando los escasos supervivientes encuentran su momento.
La ratilla Samanta llega exhausta a la superficie, se le acabaron las provisiones y sus crías están a punto de morir de hambre pero ella encontró el camino, y lo que vio es el infierno para cualquier cosa que respirara, pero para ella allí hay condimento, hay millones de animales muertos por todas partes y es que tened en cuenta amigos que aproximadamente el 50% del género biológico desapareció en aquellos días, pero a nuestra amiga no le fue demasiado complicado conseguir alimento y sobrevivir sin apenas depredadores. Así que poco a poco la ratilla Samanta fue engordando de nuevo y sacando a las crías adelante casi tan tranquilamente.
Con el tiempo fueron abarcando más territorio y evolucionando hasta ramificarse en multitud de mamíferos diferentes, entre ellos nosotros, que seremos los que nos carguemos el planeta esta vez, no el meteorito, seguramente también acabemos con nosotros mismos y entonces, volverá a ser el momento de las ratillas Samantas de turno.
Etiquetas:
dinosaurios,
extinción,
historietas
| Reacciones: |
domingo, 25 de marzo de 2012
Un acto de responsabilidad
Os recuerdo que esto es mi blog y esta mi opinión, que no pretendo tener razón ni adoctrinar a nadie, que estaría bueno que alguien se dejara adoctrinar por mí. En fin a lo que voy.
Hoy he cometido un acto de irresponsabilidad imperdonable, aunque he de reconocer que de vez en cuando uno se suelta un poquito el corsé y se tira al barro, y está bien coño, coger un día y decir "pues me apetece comprarme esto" aunque no tenga un pavo, o simplemente mandar a alguien a la mierda así de forma entrañable, mangarte unas cuantas púas de guitarra de la tienda o yo que sé...pasarte un día de jornada electoral por el forro de los cojones.
Nooo, pecado !!!! por Dios con lo que tus padres pelearon para que pudieras votar, con la situación en la que estamos, con la de familias que están sufriendo, hoy más que nunca hay que echar el sobrecito, que nos estamos jugando mucho. Pues un mojón más grande que Barcelona para todo el que me diga eso, no creo que la cosa vaya a cambiar porque vote o no vote (ya no sólo yo, sino millones de masocas españoles), es exactamente lo que quieren ellos, votitos para que puedan seguir chupando. Así que he decidido, después del lapsus de las últimas elecciones generales, dejar de votar otra vez durante un largo periodo de tiempo. Al menos hasta que el Real Madrid me caiga bien.
Sí, estoy hecho un radical perrofláutico y previsible, lo sé amigos, pero es lo que hay. Y es que a mi, sinceramente, lo que me parece un acto de irresponsabilidad es dejar que la clase política actual nos represente de cualquier manera, eso es lo que me parece triste, que millones de personas sigan queriendo verles la carita en los telediarios a esta gente, a estos hijos de puta con mayúsculas que se han cargado multitud de cosas buenas y sencillas que teníamos, que lo siguen haciendo y que no van a parar. ¿Yo voy a votar al Arenas? ¿al Griñan? ¿o a cualquier otro partido que pasa por el haro de unas elecciones en la que todos los votos no valen lo mismo? pues no, le tengo más confianza a la mierdecilla que se me queda entre los dedos de los pies que a los fantoches estos y sus métodos.
Tampoco me valen los votos personales del tipo: "yo voto al Psoe porque como entre el PP mi empresa se va al carajo, o viceversa". Pan para hoy y hambre para mañana, votamos manipulación e influencias, momentos altos y bajos, pero todos sucios, engañosos y falsos. Si tu futuro depende de lo que pase en las elecciones (aunque siempre habrá excepciones) algo habrás hecho mal por el camino amigo mío, y no creo que los puestos de trabajo que se han perdido y que se seguirán perdiendo sean responsabilidad única del partido que gobierne o que gobernará, es más complicado que eso.
También me dicen que si no voto es que no tengo derecho a quejarme luego, ¿perdona?. ¿Que después de cómo nos están puteando yo no tengo derecho a despotricar porque no echo un papel en una caja?, otra mierda más para vosotros. Estaría bueno que no me pudiera yo cagar en los muertos del Guerrero y su chófer por gastarse 25000 euros en coca y puticlubs al mes con dinero publico, estaría bueno que no pueda decirle al señor Zoido cuatro lindeces al verlo desyaunar tostadas y cafés un lunes a las doce de la mañana en la calle Tetuán, estaría bueno que no alzara la voz contra el enchufismo y el colegueo sólo porque no voto. Pero ¿qué cojones es el voto ahora?, ¿es el heredero del universo el voto? ¿es el cuarto miembro oculto de la santísima trinidad?, ¿es perfecto el voto?, ¿es Obama acaso?. Joder pues ya está bien de sobrevalorar el puto voto, al menos en esta democracia, que parece que no ir votar es como quedarte encerrado en un ascensor con Gisele Bundchen, que se te avalance por las buenas llena de pasión y llegar tú y decirle que no, que estás casado. Tesquillá !!!
Resumiendo, por algunas de estas razones, hoy va a ir a votar mi prima la de Albacete, con sus chanclas de ir a la piscina municipal y vestida con el traje regional. Me la pela este circo y lo asumo como un acto de responsabilidad personal. Porque pensándolo bien, ¿no seréis vosotros votantes los irresponsables? ¿no seréis ustedes los que os empeñáis en seguir adelante con esta "timocracia"?

¿No sois vosotros los que legitimáis a estos chupasangres?¿no sois vosotros los que seguís votando lo mismo aunque el país se esté rajando por la mitad?, ¿ustedes me vais a llamar a mí irresponsable?.
Hoy he cometido un acto de irresponsabilidad imperdonable, aunque he de reconocer que de vez en cuando uno se suelta un poquito el corsé y se tira al barro, y está bien coño, coger un día y decir "pues me apetece comprarme esto" aunque no tenga un pavo, o simplemente mandar a alguien a la mierda así de forma entrañable, mangarte unas cuantas púas de guitarra de la tienda o yo que sé...pasarte un día de jornada electoral por el forro de los cojones.
Nooo, pecado !!!! por Dios con lo que tus padres pelearon para que pudieras votar, con la situación en la que estamos, con la de familias que están sufriendo, hoy más que nunca hay que echar el sobrecito, que nos estamos jugando mucho. Pues un mojón más grande que Barcelona para todo el que me diga eso, no creo que la cosa vaya a cambiar porque vote o no vote (ya no sólo yo, sino millones de masocas españoles), es exactamente lo que quieren ellos, votitos para que puedan seguir chupando. Así que he decidido, después del lapsus de las últimas elecciones generales, dejar de votar otra vez durante un largo periodo de tiempo. Al menos hasta que el Real Madrid me caiga bien.
Sí, estoy hecho un radical perrofláutico y previsible, lo sé amigos, pero es lo que hay. Y es que a mi, sinceramente, lo que me parece un acto de irresponsabilidad es dejar que la clase política actual nos represente de cualquier manera, eso es lo que me parece triste, que millones de personas sigan queriendo verles la carita en los telediarios a esta gente, a estos hijos de puta con mayúsculas que se han cargado multitud de cosas buenas y sencillas que teníamos, que lo siguen haciendo y que no van a parar. ¿Yo voy a votar al Arenas? ¿al Griñan? ¿o a cualquier otro partido que pasa por el haro de unas elecciones en la que todos los votos no valen lo mismo? pues no, le tengo más confianza a la mierdecilla que se me queda entre los dedos de los pies que a los fantoches estos y sus métodos.
Tampoco me valen los votos personales del tipo: "yo voto al Psoe porque como entre el PP mi empresa se va al carajo, o viceversa". Pan para hoy y hambre para mañana, votamos manipulación e influencias, momentos altos y bajos, pero todos sucios, engañosos y falsos. Si tu futuro depende de lo que pase en las elecciones (aunque siempre habrá excepciones) algo habrás hecho mal por el camino amigo mío, y no creo que los puestos de trabajo que se han perdido y que se seguirán perdiendo sean responsabilidad única del partido que gobierne o que gobernará, es más complicado que eso.
También me dicen que si no voto es que no tengo derecho a quejarme luego, ¿perdona?. ¿Que después de cómo nos están puteando yo no tengo derecho a despotricar porque no echo un papel en una caja?, otra mierda más para vosotros. Estaría bueno que no me pudiera yo cagar en los muertos del Guerrero y su chófer por gastarse 25000 euros en coca y puticlubs al mes con dinero publico, estaría bueno que no pueda decirle al señor Zoido cuatro lindeces al verlo desyaunar tostadas y cafés un lunes a las doce de la mañana en la calle Tetuán, estaría bueno que no alzara la voz contra el enchufismo y el colegueo sólo porque no voto. Pero ¿qué cojones es el voto ahora?, ¿es el heredero del universo el voto? ¿es el cuarto miembro oculto de la santísima trinidad?, ¿es perfecto el voto?, ¿es Obama acaso?. Joder pues ya está bien de sobrevalorar el puto voto, al menos en esta democracia, que parece que no ir votar es como quedarte encerrado en un ascensor con Gisele Bundchen, que se te avalance por las buenas llena de pasión y llegar tú y decirle que no, que estás casado. Tesquillá !!!
Resumiendo, por algunas de estas razones, hoy va a ir a votar mi prima la de Albacete, con sus chanclas de ir a la piscina municipal y vestida con el traje regional. Me la pela este circo y lo asumo como un acto de responsabilidad personal. Porque pensándolo bien, ¿no seréis vosotros votantes los irresponsables? ¿no seréis ustedes los que os empeñáis en seguir adelante con esta "timocracia"?
¿No sois vosotros los que legitimáis a estos chupasangres?¿no sois vosotros los que seguís votando lo mismo aunque el país se esté rajando por la mitad?, ¿ustedes me vais a llamar a mí irresponsable?.
Etiquetas:
2012,
Andalucía,
elecciones
| Reacciones: |
domingo, 4 de marzo de 2012
De verdad y de mentira
Este no es un post de fútbol al uso, es diferente, porque allí donde andan los niños todo se vuelve de otra manera, sobre todo si lo comparas con el mundo de los adultos. Mi sobrino de seis años está en un equipo de fútbol, hace unos meses comenzaron la liga y me estoy acostumbrando a ir a verlos jugar. Una tarde me animé a llevarlo y disfruté tanto de la inocencia de los chiquillos mientras juegan que me prometí seguirlos siempre que pudiera. Y es que las cosas hoy están mucho mejor organizadas que cuando yo era como ellos, tienen su liga perfectamente organizada, su equipación con su nombre, entrenadores, árbitros decentes, campos de césped...un montón de mejoras que hacen que los niños tengan un escenario ideal para retozar, correr y sentir por primera vez lo que significa la palabra competitividad, aunque sea con un balón de por medio.
Me encanta la inocencia y la honestidad con la que juegan, es su instinto el que les guía, no piensan en nada, sólo juegan e intentan hacerlo bien, nada más, y eso es lo que me encanta, saber que lo que voy a ver es puro, sencillo y sin nada que lo estropee (aunque a veces los padres y algunos entrenadores tiene tela). Mientras sigo las evoluciones del sobrino con una sonrisa en la cara me doy cuenta de que me lo estoy pasando mejor que cuando veo un partido de los de verdad, donde casi todo es mentira, donde no hay espacio para casi nada positivo. Y ahora, en cierto modo, entiendo a esa gente que se pasa los fines de semana en los campos amaters de la ciudad, cansados de haber sido engañados por los clubes , los jugadores, la prensa y las televisiones. Ellos están por allí viendo a los chavales, oliendo el fútbol de verdad, buscando la inocencia que un día ellos conocieron en la élite y que hoy, echan de menos. Porque que no se equivoque nadie, el fútbol de verdad, está en los barrios, en los niños y en los chavales que intentan disfrutar, mejorar y medirse a otros sin focos ni estupideces que les distraigan. Veintidós notas, un árbitro y un balón, fútbol, ese es el fútbol que me gusta y estos días me están sirviendo para darme cuenta de que existe una manera diferente de disfrutar de este deporte sin sentirse culpable por formar parte de un circo asqueroso.
Los sábados por la mañana me voy al parque de mi barrio, y allí, con el solito en la cara nos juntamos tres o cuatro colegas que se han acostumbrado a ir a ver al Marquito jugar, vemos el partido tan tranquílamente, sin idiotas que chillan, sin insultos, sin engaños de ningún tipo. Mientras transcurre la contienda vamos comentado las jugadas o simplemente nos ponemos a hablar de otra cosa pero prestando atención a uno enanos que se fajan sobre el verde tapete con toda la cara de concentración que son capaces de poner. Cuando terminan nos vamos paseando en busca de un lugar donde tomar unas cervecitas frías a la luz del sol, y vamos planeando cómo pasar la tarde.
Al día siguiente, o quién sabe cuándo, toca ir al fútbol de verdad, bueno mejor dicho al de mentira, es domingo, el partido es a las nueve de la noche, hace frío, tu equipo, por norma general, no juega un pimiento y el rival tampoco va muy allá. Pero hay que ir, el carnet está para usarlo, que para eso se ha pagado una pasta por él, así que te encaminas hacia allí y en un pis pas te ves sentado en todo lo alto del estadio, con el cuerpo cortado, con unos idiotas que no dejan de insultar al lado tuyo y con unos jugadores que parecen no saber a lo que juegan porque encima van cero a cero y ni siquiera un simple huy te ha levantado del asiento en más de una hora.
Luego, miras el reloj y te preguntas, ¿qué cojones hago yo aquí arriba a estas horas de la noche? ¿pues no que creo que me lo paso mejor viendo a los enanos que a los Cristianos de turno? ¿y eso por qué será?. Pues porque unos juegan al fútbol de verdad.

Y los otros, los de los millones, al de mentira.
Me encanta la inocencia y la honestidad con la que juegan, es su instinto el que les guía, no piensan en nada, sólo juegan e intentan hacerlo bien, nada más, y eso es lo que me encanta, saber que lo que voy a ver es puro, sencillo y sin nada que lo estropee (aunque a veces los padres y algunos entrenadores tiene tela). Mientras sigo las evoluciones del sobrino con una sonrisa en la cara me doy cuenta de que me lo estoy pasando mejor que cuando veo un partido de los de verdad, donde casi todo es mentira, donde no hay espacio para casi nada positivo. Y ahora, en cierto modo, entiendo a esa gente que se pasa los fines de semana en los campos amaters de la ciudad, cansados de haber sido engañados por los clubes , los jugadores, la prensa y las televisiones. Ellos están por allí viendo a los chavales, oliendo el fútbol de verdad, buscando la inocencia que un día ellos conocieron en la élite y que hoy, echan de menos. Porque que no se equivoque nadie, el fútbol de verdad, está en los barrios, en los niños y en los chavales que intentan disfrutar, mejorar y medirse a otros sin focos ni estupideces que les distraigan. Veintidós notas, un árbitro y un balón, fútbol, ese es el fútbol que me gusta y estos días me están sirviendo para darme cuenta de que existe una manera diferente de disfrutar de este deporte sin sentirse culpable por formar parte de un circo asqueroso.
Los sábados por la mañana me voy al parque de mi barrio, y allí, con el solito en la cara nos juntamos tres o cuatro colegas que se han acostumbrado a ir a ver al Marquito jugar, vemos el partido tan tranquílamente, sin idiotas que chillan, sin insultos, sin engaños de ningún tipo. Mientras transcurre la contienda vamos comentado las jugadas o simplemente nos ponemos a hablar de otra cosa pero prestando atención a uno enanos que se fajan sobre el verde tapete con toda la cara de concentración que son capaces de poner. Cuando terminan nos vamos paseando en busca de un lugar donde tomar unas cervecitas frías a la luz del sol, y vamos planeando cómo pasar la tarde.
Al día siguiente, o quién sabe cuándo, toca ir al fútbol de verdad, bueno mejor dicho al de mentira, es domingo, el partido es a las nueve de la noche, hace frío, tu equipo, por norma general, no juega un pimiento y el rival tampoco va muy allá. Pero hay que ir, el carnet está para usarlo, que para eso se ha pagado una pasta por él, así que te encaminas hacia allí y en un pis pas te ves sentado en todo lo alto del estadio, con el cuerpo cortado, con unos idiotas que no dejan de insultar al lado tuyo y con unos jugadores que parecen no saber a lo que juegan porque encima van cero a cero y ni siquiera un simple huy te ha levantado del asiento en más de una hora.
Luego, miras el reloj y te preguntas, ¿qué cojones hago yo aquí arriba a estas horas de la noche? ¿pues no que creo que me lo paso mejor viendo a los enanos que a los Cristianos de turno? ¿y eso por qué será?. Pues porque unos juegan al fútbol de verdad.

Y los otros, los de los millones, al de mentira.
| Reacciones: |
miércoles, 29 de febrero de 2012
Diario del fin del mundo VII: "Los rusos"
No se si os acordáis de los rusos, os decía en las primeras páginas de este diario que los soviets fueron la única nación cuya vida cotidiana apenas se había salido de la norma. El Putin y sus amiguitos seguían empeñados en que allí no pasaba nada, no habían hecho ningún comunicado a sus ciudadanos y nadie de los suyos se había montado en los transbordadores que ya orbitaban la tierra. Ellos a su bola, aunque ahora lo entiendo todo...Pero empecemos desde el principio.
Pues estábamos los cuatro allí, sentados en una hamaca cada uno con un legendario y un pitillo en la mano, mirando al mar, esperando a ver quien era el primero que apreciaba algún síntoma del apocalipsis. Y no tardamos demasiado, a eso de las cuatro de la tarde avistamos muy a lo lejos una ola que se destacaba de las demás de forma alarmante. No nos hizo muy felices el tener que cascarla ahogados, todos esperábamos una ola de fuego que recorrería el planeta, más o menos como en Terminator, pero palmarla en plan tsunami acojonaba un poco más. ¿Y si al final tienes la papa de sobrevivir y te quedas sólo?¿y se te libras y luego viene algo peor?...en fin que la cosa no pintaba bien.
Nos pusimos de pie y nos abrazamos, en plan selección española mientras suena el himno, con cara de místicos y mirando de frente a esa descomunal ola que cada iba creciendo más y....espera un momento. La gigantesca ola se fue diluyendo y apenas se comió toda la playa, no trepó los acantilados y ni de lejos se acercó a nuestro chalet. Y así fueron pasando las horas, veíamos una ola a lo lejos que poco a poco perdía fuerza hasta llegar a tierra. También comenzamos a ver varias estelas de meteoritos cayendo desde el cielo pero los perdíamos de vista muy rapidamente.
Cuando fueron las diez de la noche y aquello seguía igual empezamos a preocuparnos: a ver si se han quedado con nosotros, a ver si esto es el último programa de la Milá y nos están grabando con cámara oculta...muchas suposiciones que se tornaron rebeladoras cuando vimos explotar en el cielo petardos y todo tipo de fuegos artificiales. Instintivamente nos dimos por salvados, pero algo fallaba. Ponemos la tele y aparece el señor Putin, estamos patidifusos:
"Ciudadanos de la Tierra, Rusia acaba de salvar a la humanidad, a partir de hoy todos seremos soviéticos, a partir de hoy, comienza un nuevo Imperio, el ruso. Vuestro gobierno, ha utilizado armamento nuclear para desintegrar el meteorito gigante, justo cuando ya le quedaban sólo unas horas para impactar en la parte más oriental de nuestra nación. Los idiotas americanos no supieron ser pacientes y os dejaron tirados, sin embargo nosotros llebávamos meses estudiando la trayectoria de la piedra y hoy, nuestro ejército ha fulminado el peñasco dejándolo hecho añicos, dejándo que sólo miles de fragmentos sin importancia cayeran en nuestros océanos."
Y el tío seguía hablando con el gesto imperturbable, diciendo, básicamente, que si los pijos de los transbordadores se acercaban más de la cuenta a la Tierra correrían la misma suerte que el peñasco, y que ellos, los rusos, ahora que el planeta andaba huérfanos de líderes, iban a comenzar una ofensiva para sovietizar el planeta. Allí lo estábamos flipando en colores, no se si lo que nos esperaba era peor que morir de un plumazo pero yo respiraba libertad.
Y poco a poco fueron llegando gente de los alrededores, pusimos música a todo trapo y en una hora teníamos nuestra fiesta de la piscina, con la peña histérica de felicidad.
Dos días después se terminó el desfase del fin del mundo, tocaba volver a Sevilla. Nos encontramos una ciudad destrozada, una cosa parecida a la de Barbate pero multiplicada por veinte. Pero ya daba igual aquello, estábamos vivos y era primavera, olía a flores, disfrutábamos de una anarquía y quizás dentro de poco comenzaríamos a hablar ruso.
FIN
Pues estábamos los cuatro allí, sentados en una hamaca cada uno con un legendario y un pitillo en la mano, mirando al mar, esperando a ver quien era el primero que apreciaba algún síntoma del apocalipsis. Y no tardamos demasiado, a eso de las cuatro de la tarde avistamos muy a lo lejos una ola que se destacaba de las demás de forma alarmante. No nos hizo muy felices el tener que cascarla ahogados, todos esperábamos una ola de fuego que recorrería el planeta, más o menos como en Terminator, pero palmarla en plan tsunami acojonaba un poco más. ¿Y si al final tienes la papa de sobrevivir y te quedas sólo?¿y se te libras y luego viene algo peor?...en fin que la cosa no pintaba bien.
Nos pusimos de pie y nos abrazamos, en plan selección española mientras suena el himno, con cara de místicos y mirando de frente a esa descomunal ola que cada iba creciendo más y....espera un momento. La gigantesca ola se fue diluyendo y apenas se comió toda la playa, no trepó los acantilados y ni de lejos se acercó a nuestro chalet. Y así fueron pasando las horas, veíamos una ola a lo lejos que poco a poco perdía fuerza hasta llegar a tierra. También comenzamos a ver varias estelas de meteoritos cayendo desde el cielo pero los perdíamos de vista muy rapidamente.
Cuando fueron las diez de la noche y aquello seguía igual empezamos a preocuparnos: a ver si se han quedado con nosotros, a ver si esto es el último programa de la Milá y nos están grabando con cámara oculta...muchas suposiciones que se tornaron rebeladoras cuando vimos explotar en el cielo petardos y todo tipo de fuegos artificiales. Instintivamente nos dimos por salvados, pero algo fallaba. Ponemos la tele y aparece el señor Putin, estamos patidifusos:
"Ciudadanos de la Tierra, Rusia acaba de salvar a la humanidad, a partir de hoy todos seremos soviéticos, a partir de hoy, comienza un nuevo Imperio, el ruso. Vuestro gobierno, ha utilizado armamento nuclear para desintegrar el meteorito gigante, justo cuando ya le quedaban sólo unas horas para impactar en la parte más oriental de nuestra nación. Los idiotas americanos no supieron ser pacientes y os dejaron tirados, sin embargo nosotros llebávamos meses estudiando la trayectoria de la piedra y hoy, nuestro ejército ha fulminado el peñasco dejándolo hecho añicos, dejándo que sólo miles de fragmentos sin importancia cayeran en nuestros océanos."
Y el tío seguía hablando con el gesto imperturbable, diciendo, básicamente, que si los pijos de los transbordadores se acercaban más de la cuenta a la Tierra correrían la misma suerte que el peñasco, y que ellos, los rusos, ahora que el planeta andaba huérfanos de líderes, iban a comenzar una ofensiva para sovietizar el planeta. Allí lo estábamos flipando en colores, no se si lo que nos esperaba era peor que morir de un plumazo pero yo respiraba libertad.
Y poco a poco fueron llegando gente de los alrededores, pusimos música a todo trapo y en una hora teníamos nuestra fiesta de la piscina, con la peña histérica de felicidad.
Dos días después se terminó el desfase del fin del mundo, tocaba volver a Sevilla. Nos encontramos una ciudad destrozada, una cosa parecida a la de Barbate pero multiplicada por veinte. Pero ya daba igual aquello, estábamos vivos y era primavera, olía a flores, disfrutábamos de una anarquía y quizás dentro de poco comenzaríamos a hablar ruso.
FIN
martes, 21 de febrero de 2012
Diario del fin del mundo VI: "Calma tensa"
Dia 4
No sé si os habréis dado cuenta, pero nos hemos pegado casi cuatro días completos sin dormir, pero al final lo conseguimos, estoy sentado escribiendo mi diario en una hamaca del mejor chalet zahareño que te puedas imaginar. No nos fue difícil dar con él, la zona de "los alemanes" estaba totalmente desierta y decidimos no pasar por Zahara por miedo a encontrarnos otro Woodstock gaditano y liarla de nuevo. Nos dimos un paseo mirando chalets y al poco dimos con este, aparcamos, saltamos la vaya, entramos en la parcela, rompimos una ventana y entramos la mansión. Cada uno busca una cama sin decir nada a nadie, toca echar la última cabezadita de la vida, yo, me comprometo a despertarlos a eso de las once, con el fin de disfrutar la última noche tan tranquilamente, a la luz de las estrellas, charlando entre colegas, esperando que más o menos, si no nos enteramos mal, entre las cinco y las seis de la tarde el peñasco reviente esta mierda de humanidad.
Así que aquí estoy, escribiendo, parece que el mundo se ha parado, hay una calma tan silenciosa que si lo pienso bien me acojona, es como estar en el corredor de la muerte esperando a que te llamen para meterte media de bacalao con tomate por las venas, y quieras que no, ahora que estoy descansado, es cuando empiezo a darme cuenta de que voy a morir, voy a palmarla habiendo vivido como una persona normal, con sus defectos y sus virtudes, pero sin llamar la atención en nada. Un nota del montón vaya. Luego pienso que alguien del montón no la palmaría a cuerpo de rey en una mansión como aquella, y que tengo que aprovecharla. Suelto mi diario y me voy a buscar provisiones, y hay de todo, tenemos comida a punta pala, bebidas, y todas las comodidades mundanas que puedas imaginar, coloco en los alrededores de la piscina una gran mesa para la comida y las copas, los sofás, en equipo de música potente y me pongo a preparar la cena para los colegas, la última cena.
A las tres horas despierto a esta gente, ellos se levantan con las mismas caras de acojone que yo hace un tiempo, pero les pongo música, nos fumamos unos pitillos y de nuevo todo empieza a fluir, comemos, bebemos, hablamos, lloramos y nos reímos en una noche cálida de primavera gaditana. Nos confesamos muchas cosas, nos contamos secretos que aún teníamos guardados y nos preguntamos unos a otros el por qué de algunas acciones del pasado y que por una cosa o por otra nunca nos atrevimos a interesarnos por ellas.
Cuando empezamos a estar ciegos de verdad nos tiramos a la piscina con la música a toda leche, jugamos y nos peleamos hasta la extenuación, hasta que nos damos cuenta de que el día está rompiendo de nuevo. Nos secamos, nos hacemos un café caliente cada uno y vemos nuestro último amanecer cogidos de la mano, estamos llorando, no se si de tristeza, de felicidad o qué se yo, pero yo no estoy triste, voy a vivir el puto fin del mundo, muchos darían su vida por ver un espectáculo como el que nos espera en apenas ocho o nueve horas.
En fin muchachos, hoy se acaba el mundo...
No sé si os habréis dado cuenta, pero nos hemos pegado casi cuatro días completos sin dormir, pero al final lo conseguimos, estoy sentado escribiendo mi diario en una hamaca del mejor chalet zahareño que te puedas imaginar. No nos fue difícil dar con él, la zona de "los alemanes" estaba totalmente desierta y decidimos no pasar por Zahara por miedo a encontrarnos otro Woodstock gaditano y liarla de nuevo. Nos dimos un paseo mirando chalets y al poco dimos con este, aparcamos, saltamos la vaya, entramos en la parcela, rompimos una ventana y entramos la mansión. Cada uno busca una cama sin decir nada a nadie, toca echar la última cabezadita de la vida, yo, me comprometo a despertarlos a eso de las once, con el fin de disfrutar la última noche tan tranquilamente, a la luz de las estrellas, charlando entre colegas, esperando que más o menos, si no nos enteramos mal, entre las cinco y las seis de la tarde el peñasco reviente esta mierda de humanidad.
Así que aquí estoy, escribiendo, parece que el mundo se ha parado, hay una calma tan silenciosa que si lo pienso bien me acojona, es como estar en el corredor de la muerte esperando a que te llamen para meterte media de bacalao con tomate por las venas, y quieras que no, ahora que estoy descansado, es cuando empiezo a darme cuenta de que voy a morir, voy a palmarla habiendo vivido como una persona normal, con sus defectos y sus virtudes, pero sin llamar la atención en nada. Un nota del montón vaya. Luego pienso que alguien del montón no la palmaría a cuerpo de rey en una mansión como aquella, y que tengo que aprovecharla. Suelto mi diario y me voy a buscar provisiones, y hay de todo, tenemos comida a punta pala, bebidas, y todas las comodidades mundanas que puedas imaginar, coloco en los alrededores de la piscina una gran mesa para la comida y las copas, los sofás, en equipo de música potente y me pongo a preparar la cena para los colegas, la última cena.
A las tres horas despierto a esta gente, ellos se levantan con las mismas caras de acojone que yo hace un tiempo, pero les pongo música, nos fumamos unos pitillos y de nuevo todo empieza a fluir, comemos, bebemos, hablamos, lloramos y nos reímos en una noche cálida de primavera gaditana. Nos confesamos muchas cosas, nos contamos secretos que aún teníamos guardados y nos preguntamos unos a otros el por qué de algunas acciones del pasado y que por una cosa o por otra nunca nos atrevimos a interesarnos por ellas.
Cuando empezamos a estar ciegos de verdad nos tiramos a la piscina con la música a toda leche, jugamos y nos peleamos hasta la extenuación, hasta que nos damos cuenta de que el día está rompiendo de nuevo. Nos secamos, nos hacemos un café caliente cada uno y vemos nuestro último amanecer cogidos de la mano, estamos llorando, no se si de tristeza, de felicidad o qué se yo, pero yo no estoy triste, voy a vivir el puto fin del mundo, muchos darían su vida por ver un espectáculo como el que nos espera en apenas ocho o nueve horas.
En fin muchachos, hoy se acaba el mundo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)